Orden ZeiformesOSTEICTIOS (II)

San Pedros y tromperos

Familia. Parazenidae

Acentuación de las características del Orden, muy comprimidos y con mandíbulas marcadamente protráctiles. Cuerpo cubierto de escamas cicloideas y con una o dos líneas laterales. Boca terminal. Aletas pectorales redondeadas y pequeñas. Las ventrales en posición torácica. Aleta caudal de forma hendida o truncada.

Cyttopsis rosea (Lowe, 1843)
Trompero / Código 3-Alfa: ZCD

Aleta dorsal con seis a siete espinas, más raramente ocho. Pectorales con 13 a 15 radios. Aletas ventrales con nueve radios, de inserción torácica a la altura de las pectorales o ligeramente retrasadas con respecto a éstas. Color rosado.

El nombre genérico significa “con apariencia de Cyttus” (del sufijo –opsis -apariencia o aspecto de-), en alusión al gran parecido con este género. Por otra parte, el epíteto específico proviene del latín y se traduce como “rosa”, “rosado” o “de color rosa”, en una clara alusión al color dominante de esta especie. Popularmente se nombra como “trompero”, término que se aplica a varias especies de Zeiformes y que hace referencia al aspecto de la boca y la capacidad protráctil de las mandíbulas. Comercialmente, también se les conoce como “chavo” u “ochavo”. Este vernáculo, que comparten con la especie Capros apper, alude al parecido con una antigua moneda española de cobre (el ochavo). Este símil se basa en la forma redondeada y el color, parecido al del cobre oxidado. Además, al igual que la moneda, que apenas valía dos maravedís, estos peces han sido históricamente considerados de escaso valor comercial. Es la única especie de esta familia en nuestras aguas y pertenece a la subfamilia Cittopsinae.

 

Familia. Zeidae

Cuerpo corto, con la piel desnuda o cubierta de escamas pequeñas y rudimentarias. Presencia de espinas cefálicas y de escudos con fuertes espinas situados en las bases de las aletas dorsal y anal, en ocasiones también en los flancos. Pequeños dientes en bandas sobre las mandíbulas y el paladar. Aleta dorsal con siete a 10 espinas que se prolongan en largos filamentos. Anal con una a cuatro espinas. Sin espinas en las aletas ventrales. Aletas pectorales en posición elevada. Alta caudal redondeada o truncada.

Zeus faber Linnaeus, 1758
Gallopedro / Código 3-Alfa: JOD

Región cefálica ligeramente convexa. Con escamas únicamente en la línea lateral. Aleta caudal redondeada. Color gris a marrón, con reflejos dorados y líneas irregulares más o menos difusas. En el centro de los flancos exhiben un llamativo ocelo de color negro y orlado en un tono claro.

El nombre genérico tiene su raíz en zaeus, término con el que se designaba a este pez en la antigua Grecia. Sin embargo, su marcado parecido fonético con Zeus, el dios supremo del Olimpo, ha generado confusión sobre su verdadero origen, vinculándolo erróneamente con la deidad. Este error se consolidó con la interpretación de los textos clásicos de historia natural. Su aspecto majestuoso, coronado por las largas espinas de la aleta dorsal, sumado a la excelencia de su carne (es altamente valorada desde la antigüedad), llevó al naturalista Paolo Giovio a consagrar simbólicamente al pez a la figura de Júpiter (el equivalente romano de Zeus). Fue él quien acuñó el término Piscis Jovii (Pez de Júpiter) para resaltar su estatus superior frente a otras especies. Durante los siglos XVI y XVII, esta denominación fue adoptada y difundida por autores de referencia como Piere Gyllius e Ippolito Salviani, reforzándose así la percepción de un origen divino. Finalmente, cuando Carl von Linné clasificó la especie en el siglo XVIII, cometió el error de formalizar la relación entre zaeus y Zeus. Influido por los autores renacentistas y por la magnífica apariencia del pez, Linné siguió la línea mitológica para su taxonomía que, aunque lingüísticamente incorrecta, ha perdurado hasta nuestros días. Por otro lado, el epíteto específico significa “artesano» en latín, aludiendo a la forma de ciertas espinas similar a algunas herramientas de trabajo. Según Pierre Gilles e Ippolito Salviani, faber era su nombre local en Dalmacia (ahora parte de la actual Croacia) y hacía referencia a las espinas de la aleta dorsal, ventral y anal, y a los huesos de la cabeza, por su parecido con ciertas herramientas de un artesano. Se le conoce popularmente por una amplia variedad de nombres, pero quizás el más representativo y extendido sea el de “gallopedro”. Se trata de una síntesis lingüística que aúna dos de los nombres mayormente empleados para este pez, como son “gallo” y “San Pedro”. El primero alude a las espinas de la aleta dorsal que recuerdan a la cresta del ave. Respecto al nombre de “San Pedro”, en el evangelio según San Mateo se narra como Jesús le pide a Pedro que capture un pez para obtener una moneda de su boca con la que pagar los impuestos que el Cesar reclamaba a su templo. Según esta leyenda, los ocelos laterales son las huellas del índice y el pulgar del apostol que quedaron impresas cuando sacó uno de estos peces y lo sujetó de aquella forma para abrirle la boca y obtener la moneda que Jesús le dijo que encontraría.  

 

Zenopsis conchifer (Lowe, 1852)
San Pedro plateado / Código 3-Alfa: JOS

Parecido a Zeus faber, pero con el cuerpo más alto y redondeado. Cabeza con un perfil marcadamente convexo, acentuado por la posición de la boca en oblicuo y hacia arriba. Línea lateral formando una “S” muy pronunciada. Escamas presentes únicamente en la línea lateral. Placas óseas en la base de las espinas de la aleta dorsal y en las tres espinas de la aleta anal. Aleta caudal redondeada. Color gris plateado muy brillante. Juveniles con manchas oscuras que pueden desaparecer por completo en los adultos.

Tras su revisión desde el género Zeus se nombró como Zenopsis, que se traduce como “parecido a Zeus” (del sufijo –ópsis -apariencia o aspecto de-), aludiendo a la similitud entre ambos géneros. En cuanto al epíteto específico, significa “que lleva concha” (del neolatín conche -concha- y el sufijo –fero –que tiene o lleva-), referido al parecido entre las placas óseas de las aletas dorsal y anal y la concha de una “falsa lapa” o Fissurella. Habitualmente se confunde con Z. faber y se le nombra erróneamente utilizando vernáculos de esta especie. Para diferenciarlo en el ámbito comercial se especifica que es el “san Pedro plateado”, poniendo énfasis en su llamativo color.